El Perú ingresa al Bicentenario en un momento excepcional, enfrentando una pandemia que viene cobrando miles de vidas y que ha provocado la más grave crisis sanitaria, económica y social de la historia republicana. Esta crisis ha evidenciado la precariedad del Estado y los límites de los modelos de desarrollo que nos han gobernado en los últimos 50 años. Además, estamos en un proceso de empoderamiento de las fuerzas antidemocráticas, populistas y mercantilistas que han capturado la representación política nacional, generando inestabilidad y amenazando instituciones, libertades y derechos. Esta situación nos obliga a organizarnos, ser opción de gobierno y promover consensos amplios con fuerzas democráticas que hagan viable las reformas estructurales que nos permitan superar la crisis, alcanzar estabilidad institucional y política, y lograr un modelo de desarrollo nacional inclusivo y con oportunidades para todos.

¿Qué tipo de fuerza
queremos construir?

  • Progresista, liberal y republicana. Creemos en la justicia social, la igualdad de derechos, las libertades individuales, el pluralismo político y la institucionalidad democrática.
  • Descentralista, ambientalista, feminista. Apostamos por las decisiones desde las regiones, la igualdad de género, el liderazgo de las mujeres, la eliminación de la discriminación, y la lucha contra el cambio climático.
  • Democrática y diversa. Queremos un partido con liderazgo diluido, democracia interna, responsabilidad compartida, diversidad de miembros, de todas las sangres y status sociales y culturales.

Conoce más

¿Por qué formar parte
de un nuevo partido político?

Para construir un país de ciudadanos

donde todas las personas sean conscientes de sus derechos y obligaciones, y participen en los asuntos públicos y en la construcción de una sociedad democrática, abierta y solidaria.

Para impulsar una economía al servicio de las personas

diversificada, sostenible con el ambiente, eficiente, inclusiva, enfocada en el empleo con derechos.

Porque aspiramos a un Estado democrático y plural

con instituciones sólidas, no controlada por la corrupción ni por mafias con intereses mercantilistas.